Antes de comparar presupuestos conviene entender qué se está comprando. Dos propuestas pueden usar la misma palabra —“sitio web”— y representar arquitecturas completamente distintas.
Propiedad y acceso
El dominio, los contenidos, las cuentas y los accesos críticos deben quedar claramente identificados. La empresa necesita saber qué controla y quién puede operar cada parte.
Alcance verificable
La propuesta debe explicar páginas, funciones, integraciones, plazos, revisiones y responsabilidades. Lo que no está definido suele convertirse en fricción.
Qué pasa después
También debe quedar claro quién mantiene, actualiza y responde ante un incidente. Publicar sin continuidad puede dejar al negocio con una web que nadie administra.